La adicción es una fuente de nombres y hombres, en los que el color del tiempo no goza de su brillantéz, ya que se consumen en sus propios deseos, desgarrándolos desde su interior en largas rebanadas y profundos cortes transversales, en afiladas hojas de plata y acero, en brillantes mesas de mármol y oscuros maderos. Los vicios se consumen en sí mismos, y al entrar a definirlos, al intentar emprender la tarea, sí la tarea, o quién de nosotros emprende empresas y acciones sin una tarea? Podemos definirlos más fácil con un ejemplo, un ejemplo de algo que se necesite y no se tenga, pero cuando se deja de tener se acaba, pero nunca se ha acabado, entonces nos da por pensar entonces que se tiene, y por humanas razones es particularmente razonable pensar y hasta decir, que entonces si se tiene, por qué se necesita? Amigos, o mejor dicho, ustedes, o más aún, TÚ, la que me hace decirte vicio, la que me hace no serlo, empiezo a definir mi vicio, que aunque parezca que es un escrito, me confieso y hasta grito, no es escribir, es sentirlo, es ser alguién dentro de tí, con letras, aguas, rosas y cruceros transgalácticos. Puedo quedarme sin una letra que decir, que escribir, puedo ser el último que salga de la lista de esperar para poderse descubrir, pero es que no eres mi vicio el que me hace escribir, eres el vicio que me hace sentir, no es mi egoismo que te usa como excusa de pergamino y tinta, no es mi machismo que te usa y te utiliza, no es mi superioridad que no la tengo, y en la cuál no quiero tener que pensar en que es así, aunque de por sí en el mundo pueden definirme así, no es el talento que se dice que es el escribir, no eres eso mujer de marfil, tú eres tanto que me toca frenar al intertarte describir, pero es seguro entonces decir, que no conozco el motivo, pero me lo haces sentir, será seguridad o amor correspondido, que me ayude alguién que lo sepa decir, pero mientras tanto aclaro entre un pastelillo y un tinto, que si de recuerdos se mide la vida, pues les aseguro, empezando por tí, sí que he vivido, o más claro y más preciso, si que vamos a vivir.
Hay en muchas ocaciones situaciones en las que pasan episodios de novelas, de incluso otros escritos, propios mios, propios tuyos, donde las formas de las visiones se aclaran en papeles y oscurecen en acciones, en donde empiezan a tomar concéntricos resplandores y puntuales afirmaciones, en donde se afirma con exactitúd, pero sólo es exacto afirmar que es prueba y error. En la racionalidad sólo caben hechos y nunca cabrán las fantasías, mucho menos cuando son ellas en sí mismas su propio argumento, su propia gasolina, que se consume en episodios paralelos, donde se traslapa la realidad con la melancolía, donde se confrontan las represciones del alma con las posesiones y las armas, entonces se disparan juicios y actos y prejuicios y se adulan imposibles y se crean y se fijan, y entonces todo pasa por un orden, una lógica y una métrica, y la racionalidad se esfuma en lugares de ciencias fácticas, de tecnologías, del proceso científico, de la rigurosidad adquirida por la misma vida, donde el pasado se arruma en estantes oxidados y el futuro empieza a parecer otro coro de la misma estrofa, y de fondo se escucha la misma melodía. Pr tal motivo me declaro irracional y me declaro suicida, porque me muero del mundo que me proclama como seguidor suyo, pero todavía no he nacido en le mundo que me tiene confundido, estoy en proceso de fecundación, soy un feto de mi propia sicología, pero mi cordón umbilical recibe la dósis diaria, y auqnue es estripitoso, en este momento ES LEGAL y nadie me condena por ser su adicto, de una fantasía, que atraviesa en certezos disparos de concordancia cósmica la relación entre lo que se conoce cómo conocido, y lo que se desconoce pero se vive como desconocido, pero igual se vive, y para tí que es la única a quién esto va dirigido, con orgullo lo digo y sonrío.
Puedo casi afrimar, puedo estar casi seguro, a punto de dar mi vida por ese motivo, el motivo de reir y de ser traducido a la vida, en algunas ocaciones, se discute con fines más lejanos que doce millas (una pista y esto lo aprendí ayer, que busques en internet a qué distancia se considera mar abierto), en donde la mente llega a tal percepción de su irracionalidad, que por cierto la mente en sus propias sangres es irracional al definirla como una escencia que físicamente es irreal pero como todo protagonista mueve reactores y mata sacerdotizas (algunas que ya estaban muertas inclusive), que puede pretender jugar a juegos de olvido y razón, y llegar a la misma orilla, donde queda el incierto del otro como el punto de flexión del otro, y se regeneran posturas y se regeneran. Es en otras palabras menos bastas pero de igual carácter de parecer que son verdad y de confundir, pero en su sentido real lo que son es un hoyuelo en mi pensar que trata de purgar las fugas de conciencia y concientizar en su mayor provecho el mundo que no está hecho, el mundo del cual se oye y se dice vivir. Tengo varios encuentro que me llegan de una, sin esperarlos pero están sentados en la sala en este momento, y todavía no sé si ofrecerles pan con café o cerveza morena, es una situación un poco compleja, así me diga a mí mismo que la complejidad es un estado de importancia instintiva que cada uno quiere reflejar a los demás para destacar de una forma u otra su relación con el mundo a un nivel much más cercano, mucho más nuetral, donde el mundo no sea capaz de juzgar, y por los mismos motivos nosotros no podemos juzgarlo a él, y entonces se sientan en las sillas que estaban en mi sala, pero les aclaro una cosa para los que dezconocen la sala de mi casa, auqneu en términos más de confianza mi casa no es mi casa, aunque ya estoy pensando en que sí tengo casa creo que no tiene ni una pared ni una repisa, es su respiración donde vivo pero estamos en el color y ya escribí sobre el azul, así que si me parto ahora al violeta sólo les dejaría decepción así que me retomo en mi travesía de tinto o cerveza fría, en donde se me propone seguir adelante en la cacería. Pero no puedo pensar que algo es mejor que nada, que algo es mejor que todo, y llevo días tras días, en una seguidilla que parece una lluvia de tres días, seguida por una borrasca y una nevada de otros tres días, y en todo caso encierro de nuevo en mi abrigo el sentimiento de lo que se busca, pero es que se busca les aseguro, se busca, y se dice que no se encuentra, y se dice que nunca se encuentra, pero no quiero pensar en eso, no quiero pensar en equilibrios, mi vida no es de equilibrios no de profecías, ni de argumentos sólidos ni perseguir babillas, tampoco de prender faroles ni de mirar hacia piedras perdidas, dentro de ideas en turbantes y relaciones en toyotas. Esto puede sonar a un grito de desesperancia juvenil de expiraciones de tener que escoger lo que se quiere o lo que se necesita, pero es que el valor es un artilujio que no se respeta, por tal motivo es valor, y podrám pensar que es una situación de inmadurez y de oscurantismo, en donde la mente vuela pero el actuar es preciso, casi medido, donde se da un paso tras del otro, y se come en en almuerzo pensando en la cena, pero es que es eso, nada más, una lucha interna que ya se está dejando reflejar, el mundo tiene suficientes prodigios, yó sólo necesito el mío, que se traduce en un estado de paralelismo entre lo que me hace en este momento sentir vivir, el cual eres tú, y el que se necesita para debatir y proponer, con voz de mando y elevada categoría, el clamor de revolución que deseo, sin alterar por dicho motivo lo que es el sueño y el reir, que están guardados bajo candado seguro, dentro de tu pecho seresita, dentro de tu risa, y tú....
Entonces pasa el tiempo, hoy estaba pensando en las canciones, en cualquier canción, incluso pienso en ellas por la razón aquella, por aquella razón que me hace escucharlas y traducirlas y esperar a calificarlas, aunque eso no debo y no me compete, y mucho menos tengo el derecho ni debería tener el valor, pero así es la vida, de astutas movidas de holgazanerías atrevidas, en las que sí es prudente su osadía, podemos atravesar fronteras como agua y brisa, en fantasmales presencias y respestuosas orgías, en donde eyaculan las ideas y gimen de placer las creencias, donde el orgullo se vuelve arte y la osadía propone el tema, de donde las hipótesis nacen y se forman en ellas mismas una séquita, una estirpe de nuevos elementos que la agrandan y le dan gloria, o la aplastan como el peso a cualquier caminante desapercibido, que propone un paso lento en una tierra de gigantes corpulentos, no de mentes brillantez, ni mucho menos de poco peso, pero tan valiosos como mi propio aliento, y tan vastos como cualquier argumento que contradiga la guerra o la injusta muerte.